Cómo planificar la temporada 2027 de tus deportistas empezando por el final

Octubre es el mes más tranquilo del año para un entrenador de resistencia, y por eso es el mejor para planificar. La mayoría de tus deportistas ha terminado la temporada o está a una carrera de hacerlo, todavía no hay prisas y casi todos tienen ya en la cabeza qué quieren hacer el año que viene.

El error habitual es abrir el calendario y empezar a escribir sesiones para la semana próxima. La temporada se planifica al revés: se empieza por el día de la carrera y se retrocede hasta hoy.

1. Empieza por el calendario, no por las sesiones

Pide a cada deportista sus carreras del año y clasifícalas con él:

  • Objetivo principal (A): una o, como mucho, dos al año. Todo lo demás se organiza a su alrededor.
  • Carreras de preparación (B): dos o tres. Se llega con cierta frescura, pero sin puesta a punto completa.
  • Carreras de entrenamiento (C): las que quiera, siempre que acepte correrlas cansado.

Un deportista con cinco carreras A no tiene ninguna. Esta conversación es incómoda, pero es más barata en octubre que en mayo.

2. Cuenta las semanas hacia atrás

Desde la carrera A, reserva los bloques en este orden:

  • Puesta a punto: una o dos semanas; hasta tres en maratón y larga distancia.
  • Bloque específico: de seis a ocho semanas con sesiones que se parezcan a la carrera en ritmo, duración y terreno.
  • Bloque de desarrollo: de ocho a doce semanas para subir el umbral y la capacidad aeróbica.
  • Base general: todo lo que quede hasta hoy. Volumen, fuerza y técnica.

Son cifras orientativas, pero el ejercicio siempre enseña algo. Para un maratón de primavera, el bloque específico empieza en pleno enero. Para una marcha cicloturista de junio, queda más base de la que el deportista cree, y conviene no gastarla en intensidad antes de tiempo.

3. Marca las semanas que no dependen de ti

Antes de repartir la carga, pregunta por lo que no se puede mover: Navidad, Semana Santa, vacaciones, viajes de trabajo, exámenes, cierres de trimestre. Esas semanas son descargas naturales. Planificar una semana de máxima carga en un puente con la familia solo sirve para que el deportista sienta que ha fallado.

En el resto del calendario, coloca una semana de descarga cada tres o cuatro.

4. Fija los puntos de control

Coloca un test de umbral al principio de cada bloque, aproximadamente cada seis u ocho semanas, siempre después de una semana de descarga. Con eso tienes las zonas actualizadas cuando cambia el tipo de trabajo y una medida objetiva de si el bloque anterior ha funcionado.

5. Decide cuánta carga, no qué sesiones

A esta distancia basta con una cifra por semana: horas, kilómetros o carga. Lo que importa es la forma de la curva: subidas moderadas, descargas visibles y un máximo dos o tres semanas antes del objetivo. Si trabajas con el modelo de forma, fatiga y condición física, la carga crónica (CTL) es la referencia natural para dibujarla.

Compara siempre con lo que el deportista hizo de verdad el año pasado, no con lo que tenía planificado. Subir un diez o un quince por ciento sobre lo realmente completado es ambicioso; subirlo sobre un plan que nunca se cumplió es ficción.

6. Deja el detalle para más tarde

Las sesiones concretas se escriben con dos o cuatro semanas de margen, no con seis meses. Un plan anual lleno de series al segundo tiene el mismo valor que uno con bloques y cargas semanales, pero cuesta diez veces más y hay que rehacerlo al primer resfriado.

Lo que el deportista necesita ver hoy es el mapa: dónde está su carrera, cuándo toca apretar y cuándo descansar. Enséñaselo. Quien entiende por qué en noviembre toca rodar suave protesta bastante menos por rodar suave.

La temporada entera, a la vista

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