Behobia-San Sebastián: cómo repartir el esfuerzo en 20 kilómetros que no son llanos

El domingo 8 de noviembre, miles de corredores recorrerán los 20 kilómetros que separan Behobia del Boulevard de San Sebastián. Muchos saldrán con un ritmo por kilómetro apuntado en la mano, y casi todos lo habrán abandonado antes de la mitad.

La Behobia tiene unos 200 metros de desnivel positivo, dos altos con nombre propio —Gaintxurizketa, hacia el kilómetro 7, y Miracruz, hacia el 16— y un buen número de toboganes entre medias. Aquí funciona una sola regla: se corre por esfuerzo, no por ritmo.

De la salida a Gaintxurizketa: paciencia

Los primeros kilómetros son un sube y baja constante, con las piernas frescas y mucha gente alrededor. Es el tramo donde se pierde la carrera. Sal entre 5 y 10 segundos por kilómetro más lento que el ritmo medio que quieres conseguir, y no adelantes en las subidas.

En la ascensión a Gaintxurizketa, olvida el reloj. Acorta la zancada, mantén la cadencia y sube con una respiración que todavía te permita decir un par de palabras. Vas a perder tiempo respecto a tu media, y está bien: todo el mundo lo pierde ahí.

La bajada: recupera sin frenar

Después del alto, deja correr las piernas con pasos cortos y rápidos, sin clavar el talón. No intentes recuperar de golpe lo perdido en la subida: una bajada demasiado agresiva castiga los cuádriceps, y esa factura llega en Miracruz.

Del kilómetro 10 al 16: aquí se hace la marca

Es la parte más rodadora del recorrido, con el pequeño repecho de Capuchinos como única interrupción. Si has sido prudente, este es el momento de instalarte en tu ritmo objetivo o un poco por debajo. Busca un grupo que vaya a tu paso y protégete del viento si sopla de cara.

Si llegas a este tramo sin poder mantener el ritmo, no fuerces: baja cinco segundos por kilómetro y guarda lo que queda para el final.

Miracruz: corto, pero con 16 kilómetros en las piernas

Sobre el papel es menos duro que Gaintxurizketa. En carrera se hace bastante más largo. Sube igual que subiste el primero, por respiración, y mira a la carretera y no al reloj. Lo que ahorraste en la primera hora se gasta aquí.

Del alto a la meta: todo lo que quede

Desde Miracruz el recorrido es favorable hasta San Sebastián. Si quieres mejorar tu marca, este es el tramo en el que se consigue, con el público a los dos lados. Alarga la zancada en la bajada y no dejes nada para después de la meta.

Los últimos diez días

  • Ya no se gana forma, solo frescura. Haz la última sesión exigente siete u ocho días antes de la carrera.
  • Reduce el volumen, no el ritmo. La última semana, corre un 30 o un 40 % menos de kilómetros, con algunos tramos cortos a ritmo de carrera para no llegar dormido.
  • No estrenes nada. Ni zapatillas, ni geles, ni desayuno.
  • No metas cuestas ahora. Si no las has entrenado, diez días no lo arreglan y sí pueden dejarte las piernas cargadas. Compénsalo saliendo más prudente.
  • Mira la previsión. En noviembre puede tocar lluvia y viento o un día inesperadamente cálido y húmedo. Con calor, ajusta el ritmo desde el primer kilómetro y bebe en todos los avituallamientos.

Después de cruzar la meta

Cuando hayas descansado, mira tu carrera por tramos y no solo el tiempo final: ritmo y pulso en cada alto, y cuánto cediste en la segunda mitad. Si el pulso se disparó antes del kilómetro 7, ya sabes qué cambiar el año que viene.

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